23 de julio de 2008

Esa otra gota

¡Qué hermoso mirar la lluvia y oírla cantar tras los cristales!
¡Qué sabroso su llanto, su canta y su luz!
Mis ojos
dos gotas más de ti.

Y no sabía el nombre de la lluvia.

Me salpicabas.
¿Sabes?, a veces me provocaba
sentir la fuerza del viento en mi rostro
dejarme mojar la cara
sentir resbalar tu paso en mis ropas
romper los charcos...
Y los que me querían: “Eso no se hace...”

¡Cómo me acostumbré a verte desde dentro de mi casa!
Deja que me ría. ¡Verte venir y marchar al mismo tiempo!
Te llamaba LOCO.

Me encantaba jugar con tus aguas y la arena.
Te admiraba en las olas.
Reía en tus risas cuando el sol te cortejaba.
Me sorprendía tu azul intenso.
¡Cómo temía tu gris plomizo!
¡Cómo agradecía tu playa!

Tampoco sabía tu nombre.

Me creí luna
Me sabía pino
Te sentí mar
Te llamé montaña

Me sacaste de mis sueños, de aquella casa
y me llevaste en tus olas a otros sueños y otra playa.
Pregunté tu nombre.
Me bañabas.

Te sentí correr entre los montes
y eras salto
y eras riego
fuiste fuente
fuiste lago
a veces, cerca, muy cerca
siempre
lejano.

Y pregunté tu nombre
y el mío.
Te vi encajonado y sucio y preso y maltratado
y no entendí nada, pero nada
de ti
ni de mí.

Y empecé a sentirme tierra
a saberme tierra
hasta hoy que ya me doy tu nombre.

Vivo huyendo de ti y de mí
Pero mi LUNA ha brillado también entre tus manos
para devolverme hoy el ser.

Gracias por mi nombre. Me reconozco
arena
jardín canto rodado piedra
piedrecilla valle desierto
el miedo a mojarme y embarrarme
he gozado el olor de las flores
el alegre bullicio del riachuelo
el canto del turpial
la brisa y la tormenta
y aunque no me hablaron de ti
hoy te reconozco
me reconozco.

Hoy
tu POZO está esperando
y mi TIERRA quiere lavarse la cara.
Los Negrales, 1987

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